“Voy siempre a la integración”: Paula Resch, el corazón de la equinoterapia
29/10/2025 “A mí cada vez me sorprende más, con decirte que el chico camine con el caballo o al subirlo cambia totalmente, haces cosas muy muy lindas” comienza relatando Paula Resch, instructora de equinoterapia, equitación, madre, abuela, y un personaje querible en la popular Santa María; desde los estudios de LU36 Radio Coronel Suárez en el programa “Una de cal y una de arena” que conduce el periodista Hugo Dukart.
Hija de Miguel Resch, de pequeña acompañó al criollo a cuanto desfile surgiera desde la peña “Don Gregorio” sintiendo ya una vibración especial que haría eterno su vínculo con el caballo y le daría, 18 años después, el oficio que mejor le queda: enseñar a una minoría en situación de discapacidad a través de la equinoterapia, la disciplina de la medicina que usa a los caballos como intermediarios para el desarrollo terapéutico del paciente, trabajando con diversas condiciones de niños, adolescentes y adultos.
Fue la invitación de un profesor provisto por el municipio para dar equinoterapia que al fin convenció a Paula de fusionar dos de sus grandes intereses: caballos y niños con necesidades especiales, evento que recuerda particularmente pese al paso del tiempo: “Vine, te digo, con un librito, todavía me acuerdo, y mientras él nos daba la charla, yo anotaba a cuatro nenes que tenía de allá de la colonia. Cuando terminó la charla, me fui para la colonia, le pregunté a los padres y la contestación fue un sí”.
¿El escenario? el mismísimo patio de su casa: “¡No tenía otra cosa!” recuerda con gracia la mujer que con dos caballos -Topo y Ramón- y una generosa dosis de buena voluntad y actitud proactiva abría, sin saber, una ventana de esperanza para niños y adultos hasta entonces con un destino marcado en tiempos en que la discapacidad respondía a un submodelo de marginación (un modelo en el que la sociedad margina a las personas con discapacidad ya sea por compasión, miedo o rechazo) otorgándoles el más elemental de los derechos humanos (acaso su contribución sea tan valiosa como la de un médico): el derecho a la vida como intrínseco de la dignidad e igualdad de condiciones entre las personas.
Todo empezaba a cambiar para aquella comunidad creciente, y por fortuna comenzaban a evidenciarse los múltiples beneficios de la terapia que actualmente contiene a 15 niños y adolescentes, y que se organizó como subcomisión bajo el cobijo del Club El Progreso de la tercera colonia alemana. La actividad los reúne todos los sábados desde las 14 horas “hasta que se termine” en horario de invierno, y en el horario de verano desde las 9 hasta las 12 horas, comenzando con esta rutina el sábado venidero.
Además de la terapia asistida por equinos, el predio ubicado sobre la calle Bartolomé Meier-que desde el 2012 cuenta con un confortable quincho para las actividades que realizan cuando el clima juega una mala pasada- también ofrece la práctica de equitación a un total de 20 alumnos. Para este deporte Paula Resch extiende un llamado a la solidaridad ya que necesitan sumar dos caballos más, que se agregan a los tres que cuentan para equinoterapia. Prueba de que la generosidad es un valor presente en la comunidad es acaso la ayuda en alimentos que la institución recibe y que permite que los animales tengan una dieta balanceada junto con la variedad de pastizales que consumen en el balneario Domingo Moccero, sitio en el que permanecen mientras descansan de las prácticas. Por otro lado, en ocasiones llegan ayudas del estado municipal y la Cooperativa Eléctrica de Pueblo San José aporta lo suyo con exenciones en el cobro del servicio.
“Tengo una comisión muy buena gracias a Diego Villarino (presidente) y a Mónica Resch, y muchos más…después tengo un grupito de chicos porque yo voy siempre a la integración, que me ayudan con ellos (los asistentes) me llevan el animal, el caballo, o juegan con ellos, hacemos actividades y todas esas cosas” cuenta Resch en referencia a quienes ocupan un rol imprescindible en el vínculo que garantiza el normal desarrollo del eficiente método de rehabilitación. A éstos se suma la ponderada labor del médico veterinario Benjamín Orliacq- antes fue la de su padre “Tito”- que con predisposición dice presente cada vez que se lo requiere para el cuidado de los animales de considerable edad, o en su “etapa jubilatoria” en palabras de la cuidadora.
Quienes deseen colaborar con donaciones, alimento (avena, rollos de pastura) o caballos ejemplares para equinoterapia -idealmente deben ser tranquilos, dóciles, nobles y seguro de sí mismos, con un buen carácter y comportamiento colaborador- pueden comunicarse al teléfono 2926-455609 o dirigirse a la sede de Equinoterapia de Corazón en Pueblo Santa María Juan Peter 232.






