Carta de Lectores
25/05/2021
En el discurso pronunciado en Palermo el 10 de abril de 1859 por Don Bartolomé Mitre con motivo de la distribución de premios de la exposición agrícola-ganadera de Buenos Aires, expresó:
“(…) yo cumplo con el deber de rememorar, para estímulo suyo y para alentar en el trabajo á las generaciones presentes, los nombres de aquellos conquistadores de la naturaleza bruta, que combatieron por el triunfo de la civilización en estas regiones, armados con el hierro del pico y del arado; de aquellos que conquistaron el suelo para la agricultura y multiplicaron las fuerzas productoras del hombre ó embellecieron su vida, poniendo á su servicio la constancia del buey, la rapidez del caballo, el vellón de la oveja, la piel de la cabra, los granos alimenticios, las aves domésticas, las frutas y las flores desconocidas en el Nuevo Mundo; en una palabra, señores, todo aquellos, que hoy constituye nuestra delicia ó nuestra riqueza.”
“¡Gloria á ellos! Vergüenza para nosotros que gozamos de sus beneficios, sin conocer la mano generosa que los derramó sin preguntarnos en qué día nacieron y en qué hora murieron los que consagraron su vida al bien de sus semejantes, y dejaron por herencia á las generaciones venideras el monumento más imperecedero de los siglos: las razas de animales domésticos que se perpetúan, y las plantas que se reproducen eternamente.”
Luego de un rotundo reconocimiento para la gente de campo coronado con su “¡Gloria á ellos!” formula Mitre una condena por la vergüenza que significa el gozo de los beneficios del campo sin conocer (y por ende reconocer) el esfuerzo y la retribución debida a las manos que los hacen posibles.
En estos tiempos suena apropiado exclamar de manera contundente “vergüenza” para nuestros gobernantes que, a pesar de errores pasados (con su clara expresión en la Resolución Nro. 125), vuelven hoy a atacar de forma reiterada al campo y su gente desde el atril de la soberbia política al disponer, con absoluta ceguera, medidas arbitrarias y carentes de todo sentido.
No puede pasar inadvertido que el Sr. Presidente, que fuera quien promoviera el cierre de las exportaciones de carne a fin de colaborar a una supuesta baja de los precios al consumidor, entendía que en el país existían 3 millones de cabezas de ganado cuando los propios registros del Ministerio de Agricultura indican que las mismas superan los 54 millones. Esta ignorancia inexcusable genera un gran daño al país y a la economía de los argentinos.
La ligereza y falta de cuidado que aquí se advierte no es ajena a la comprobada con la gestión de la Pandemia y la provisión de las vacunas. Los ejemplos sobran.
Recuerdo que el Señor Presidente Alberto Fernández en ocasión de asumir su cargo juró por Dios, la Patria y los Santos Evangelios “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de Presidente de la Nación…” y que si así no lo hiciere que Dios y la Patria se lo demanden.
Atento la clara falta de lealtad y patriotismo de muchas de sus decisiones nos queda, como elementos de esta querida Patria argentina, demandar en las formas constitucionalmente previstas, y en el marco de una democracia madura y con respeto de los derechos individuales, un adecuado desempeño del cargo de Presidente. La misma responsabilidad cabe también exigir a la totalidad de los responsables de conducir nuestro querido país tanto en su nivel nacional, provincial como municipal.
El silencio o la inacción nos llevarán por el indefectible camino del deterioro institucional ya recorrido por nuestra hermana Venezuela.
¡Viva la Patria!
Diego H. Cavanagh
DNI 24.560.862
¿Podés dar una mano firmando esta petición? http://chng.it/N22yGwmC






